La característica común de estas fuentes es una rasterización de la forma de los caracteres en puntos redondos o angulares. Los límites técnicos en el mundo analógico suelen usarse como ejemplo: ya sean las primeras impresoras de matriz de baja resolución, las fuentes gruesas para pantallas de comienzos de la era informática o las impresoras térmicas actuales en las cajas registradoras. Sin ordenador y algo más clásicas, se usan como modelo, por ejemplo, fuentes de ferias o bares que se rasterizan en numerosas bombillas incandescentes.
Según su equivalente analógico, las fuentes píxel transportan a un retro-encanto digital o recuerdan al colorido mundo de los kioskos y los primeros rótulos luminosos. Aproveche estas fuentes, por ejemplo, para carteles, portadas musicales o logotipos extravagantes.